Al-Jathiyah 45:3
Estos tres versículos forman un anillo de contemplación que se contrae.
إِنَّ فِى ٱلسَّمَـٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ لَـَٔايَـٰتٍ لِّلْمُؤْمِنِينَ
En los cielos y en la Tierra hay signos para los creyentes.
Al-Jathiyah 45:3 · Traducción: Muhammad Isa García
Imagen
Cada versículo asume una escala distinta y se dirige a un "público" distinto. Primero los cielos y la tierra → para los creyentes. Luego la propia creación del ser humano y los seres vivos → para los de fe firme. Finalmente los fenómenos cotidianos (día y noche, lluvia, viento) → para los que razonan. El orden es elocuente: la mayor escala se ofrece al espectador menos preparado, y la escala más pequeña y cotidiana a la mente más atenta. La profundidad de la contemplación, pues, no está lejos — está oculta a la mano cercana.
Observación
Los biólogos describen el concepto de 'ciclo de vida' como el nacimiento, el crecimiento, la reproducción y la muerte formando un bucle interconectado; los residuos de un organismo se convierten en el material de partida de otro. En biología celular este ciclo también opera a nivel molecular: los átomos de carbono, nitrógeno y oxígeno se transfieren continuamente entre los seres vivos, y además la alternancia día-noche afecta directamente los patrones de sueño-vigilia y alimentación de los organismos.
Exégesis
Los exegetas clásicos dicen que este orden no es accidental. Al-Rāzī subraya que mirar el signo más cercano puede bastar para la contemplación, más que el más lejano: no hace falta ascender a los cielos — la propia hechura es ya un signo. Al-Zamakhsharī observa que a lo largo de los tres versículos se nombran tres facultades distintas: īmān, yaqīn, ʿaql. Uno cree, otro sabe con certeza, otro comprende. La contemplación es el lugar donde estos tres estados fluyen unos en otros.
Fuentes
Tafsīr: Fakhr al-Dīn al-Rāzī · Mafātīḥ al-Ghayb; Maḥmūd ibn ʿUmar al-Zamakhsharī · al-Kashshāf.