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Al-Mursalat 77:27

En un solo aliento el versículo despliega dos imágenes.

وَجَعَلْنَا فِيهَا رَوَٰسِىَ شَـٰمِخَـٰتٍ وَأَسْقَيْنَـٰكُم مَّآءً فُرَاتًا

y he puesto en ella montañas elevadas y firmes? ¿Acaso no les he dado de beber agua dulce?

Al-Mursalat 77:27 · Traducción: Muhammad Isa García

Imagen

"Rawāsiya shāmikhāt" — montañas firmes, altas y majestuosas; el horizonte que primero capta el ojo. "Māʾan furātā" — agua dulce, bebible; el sabor que primero busca la boca. Horizonte y labio quedan ligados en el mismo versículo: el ser humano se encuentra con el recordatorio de la provisión tanto en la masa hacia la que mira como en el sorbo que toma.

Observación

Las montañas desempeñan un papel decisivo en el ciclo hidrológico: el enfriamiento ligado a la altitud retiene la humedad atmosférica y aumenta las precipitaciones; el agua acumulada como nieve se derrite lentamente en primavera, alimentando ríos y acuíferos. El flujo continuo de los manantiales de montaña se deriva en gran medida de este mecanismo de deshielo; una parte significativa de los recursos mundiales de agua dulce se obtiene de cuencas montañosas.

Exégesis

Los exégetas clásicos anotan que "furāt" no porta el sentido de agua ordinaria sino específicamente de agua bebible "agradable, dulce, refrescante". Al-Zamakhsharī observa que al poner los dos elementos lado a lado — montañas altas y agua dulce — el versículo muestra las dos caras del don: grandeza y delicadeza, majestad y ternura. El estribillo recurrente de la Sūrat al-Mursalāt, "ay aquel día de los que niegan", es el trasfondo de esta enumeración de mercedes — el versículo es un recordatorio de provisión dispuesto en el aire de una advertencia.

Fuentes

Tafsīr: al-Zamakhsharī · al-Kashshāf; lecturas clásicas tafsīr de la Sūrat al-Mursalāt como un todo.

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