Yunus 10:67
Los dos verbos del versículo asignan propósitos distintos a la noche y al día.
هُوَ ٱلَّذِى جَعَلَ لَكُمُ ٱلَّيْلَ لِتَسْكُنُوا۟ فِيهِ وَٱلنَّهَارَ مُبْصِرًا ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَـَٔايَـٰتٍ لِّقَوْمٍ يَسْمَعُونَ
Él es Quien ha hecho la noche para que descansen y el día para que vean. En ello hay signos para quienes reflexionan.
Yunus 10:67 · Traducción: Muhammad Isa García
Imagen
"Li-taskunū" — para que halléis la quietud; la raíz "sakana" significa "detenerse, asentarse, descansar". La noche es un tiempo para detenerse. El día, en cambio, es "mubṣir" — iluminador, que da vista al ojo. Dos lapsos de tiempo se atan a dos necesidades humanas distintas: una para descansar, otra para ver. El versículo no llama a la noche meramente "el tiempo oscuro" ni al día "el tiempo claro"; cada uno tiene su propia función.
Observación
La cronobiología muestra que el cuerpo lleva un reloj interno de aproximadamente 24 horas — el ritmo circadiano. La melatonina sube con la oscuridad nocturna, la presión de sueño aumenta, la temperatura corporal cae, el metabolismo se ralentiza. De día, lo inverso: el cortisol sube, la alerta crece, la digestión se acelera. El emparejamiento "noche para la quietud, día para ver" del versículo puede situarse junto a este ritmo interno: la clase de necesidad que se refugia en la noche encuentra correspondencia en la fisiología moderna.
Exégesis
Al-Qurṭubī se detiene en la expresión "li-taskunū" — la quietud no es meramente el dormir sino el descansar, en conjunto, de la mente, el cuerpo y los sentidos. El versículo también apunta al tiempo apropiado para la contemplación; los exegetas clásicos ven el último tercio de la noche (la hora del tahajjud) como el momento más claro de la contemplación. El cierre del versículo es elocuente: "para una gente que oye". La noche no está hecha para ver — está hecha para oír.
Fuentes
Tafsīr: Abū ʿAbdillāh al-Qurṭubī · al-Jāmiʿ li-Aḥkām al-Qurʾān. Ciencia: cronobiología — ritmo circadiano, regulación de la melatonina (fisiología básica).