Al-Furqan 25:2
El versículo se centra en el verbo "qaddara" (midió, determinó).
ٱلَّذِى لَهُۥ مُلْكُ ٱلسَّمَـٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ وَلَمْ يَتَّخِذْ وَلَدًا وَلَمْ يَكُن لَّهُۥ شَرِيكٌ فِى ٱلْمُلْكِ وَخَلَقَ كُلَّ شَىْءٍ فَقَدَّرَهُۥ تَقْدِيرًا
A Él pertenece la soberanía de los cielos y de la Tierra. Él no ha tenido ningún hijo, y no comparte Su soberanía con nadie, creó todos los elementos de la creación y facultó plenamente a cada uno de ellos para cumplir su función.
Al-Furqan 25:2 · Traducción: Muhammad Isa García
Imagen
En árabe, "qadara" significa hacer algo en una cantidad definida, ajustarlo a una medida. El versículo cierra con una repetición distintiva: "fa-qaddarahu taqdīran" — lo midió con una medición. En el árabe coránico tal reduplicación es enfática. La creación no es aleatoria sino medida; cada cosa tiene su propia cantidad, límite y proporción.
Observación
En la física moderna, las leyes de la naturaleza se expresan mediante relaciones matemáticas; constantes universales como la velocidad de la luz, la constante de Planck y la constante gravitacional arrojan valores idénticos en cada medición. Las magnitudes de la naturaleza funcionan de manera predecible dentro del marco de estas constantes; esta regularidad matemática de las leyes físicas ha sido el fundamento más básico de la ciencia moderna desde su surgimiento.
Exégesis
Los exegetas clásicos leen "taqdīr" en dos niveles. Cuantitativo: toda cosa tiene una magnitud, un peso y una duración dadas. Cualitativo: toda cosa tiene una forma adecuada a su naturaleza — el ala del pájaro hecha para el vuelo, el cuerpo del pez para nadar. Al-Rāzī une "taqdīr" y "ḥikma": la medida es el rostro visible de la sabiduría. El versículo funda asimismo el argumento clásico del kalām para la unidad divina — si hubiera múltiples deidades, la medida se quebraría.
Fuentes
Tafsīr: Fakhr al-Dīn al-Rāzī · Mafātīḥ al-Ghayb; kalām clásico (pruebas de la unidad divina).